martes, 19 de agosto de 2014

Temas y...los sacrificios

¿Hasta dónde estaría usted dispuesto a sacrificar algo de su físico o de sus bienes, para darlo en beneficio de los demás?
¿Qué tienen de especial aquellos o aquellas que ofrendan su vida por salvar la de otros o se desprenden de un poco de lo suyo para que otros puedan sobrevivir?
Estos cuestionamientos vinieron a mi mente, luego de leer un reportaje sobre el sacrificio de un director de orquesta mexicano, para impulsar a nuevos talentos musicales que viven en barrios marginales de la zona metropolitana que conforman el DF y el estado de México.
Se trata de David Velázquez, quien con su sueldo como integrante de la Sinfónica nacional, organiza y financia a dos bandas orquestales, una infantil y la otra juvenil de la región de Texcoco que, como el estado de Oaxaca, la mayoría de sus habitantes tienen un alto sentido musical y ello debe ser, tal vez porque allí llegaron migrantes de las tierras oaxaqueñas a asentarse años atrás.
¿Qué lleva a David a sacrificar parte de su sueldo para impulsar a futuros músicos de orquesta?
Bueno ha llegado al grado de involucrar a sus hijos y a su esposa Yadira quien hace 4 años, dice la información no sabía ni el Do y además se deshizo de la camioneta familiar para poder comprar unos timbales.
Yo me pregunto: ¿No habrá presupuesto suficiente como para poder apoyar a este músico y director de las orquestas infantil y juvenil?
Con una parte mínima de lo que se invirtió, por ejemplo en la Estela de luz y en la mayoría de las obras que se hicieron para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución y que están allí incompletos algunos y otros como una clara muestra de nuestra indiferencia, se podría financiar proyectos como el de David Velázquez y otros que hay por todo el país.
País en el que hay muchos héroes anónimos.
Como Julio César aquel jovencito que el día 5 de junio del 2010 se estaba drogando junto con unos amigos en un terreno baldío cuando empezó a incendiarse la guardería ABC y sin pensarlo dos veces corrió a auxiliar a las niñas y niños que se encontraban en aquel inmueble de la muerte.
El Negro, que ese su apodo, salvó, a costa de arriesgar su vida, a 8 niños que si bien recibieron algunas quemaduras en sus frágiles cuerpecitos, al menos lograron sobrevivir para alegría de sus padres y familiares.
¿Qué movió, que motivó a El Negro a tomar esa decisión?
Fue algo instintivo y la acción, a cinco años de distancia, llevó a Julio César a dejar de drogarse. Hoy es un joven de 18 años “limpio”.
La noche de esa tragedia que enlutó a casi 50 hogares y dejó hondas cicatrices en otros tantos de la ciudad de Hermosillo, Sonora, El Negro lloró enfrente de lo que quedó de la guardería ABC y se cuestionó que cómo era posible que mientras que él se estaba drogando, más de un centenar de niñas y niños de edad preescolar, se encontraban en peligro de muerte.
Ni David Velázquez ni Julio César El Negro, hacen alarde del sacrificio que hizo el primero y del que está haciendo el segundo.
Desde este espacio, yo sólo les digo a ellos dos, que si no fuera por seres humanos tan excepcionales como ustedes, este mundo nuestro, sería demasiado triste.
¿O no?
La lectura es vida, lo demás…es lo de menos…hzr@prodigy.net.mx




No hay comentarios:

Publicar un comentario