jueves, 3 de julio de 2014

Temas y...SI al deporte ciencia

A pesar de que con frecuencia veía mi padre disputar partidas de ajedrez mientras atendía la tienda propiedad de la familia, debo confesar que nunca me atrajo la idea de poder practicar el llamado deporte ciencia.
Y es que en esa época de mi vida, lo único que me llamaba la atención era ir a jugar con mis amigos a los juegos tradicionales de entonces: canicas, trompo, yo-yo, balero y las idas a bañarnos al río.
No se qué tan bueno para el ajedrez sería mi progenitor, pero lo practicó muchos años de su vida. Incluso, cuando llegamos a Ciudad Constitución en la década de los 70´s, aceptó el reto de jugar con don Juan Pedrín Navarro quien a la sazón era jefe de la oficina de Hacienda y uno de los ajedrecistas con más prestigio en la entidad sudcaliforniana.
Dicen que el ajedrez es un deporte para sabios y debe ser porque quien lo inventó debió haber tenido una sabiduría enorme.
Tan enorme que, según cuenta la historia, cuando el rey del país donde residía el inventor conoció el juego lo mandó llamar y le dijo que le pidiera lo que él quisiera que le sería concedido sin importar lo que fuera.
Pero como suelen ser los hombres sabios, el inventor del ajedrez también era muy humilde y nada pretencioso. Le dijo al rey entonces que lo único que le pediría serían dos granos dobles de trigo por cada escaque del juego, es decir los cuadritos que suelen pintarse de blanco y negro y que son 64.
El soberano se sorprendió de que el sabio inventor aquel sólo le pidiera tal cantidad de granos de trigo y dijo que con mucho gusto los entregaría pensando en que era muy poquito,  pero da la casualidad que eso ocurrió hace cientos de años, por no decir miles y los granos de trigo se les siguen entregando a los descendientes del creador del ajedrez, pues si usted multiplica dos granos por cada escaque llega el momento en que son millones y millones y no termina de contarlos.
Lo anterior viene a colación porque leí con interés una nota en la que se informa que el excampeón mundial de ajedrez, Garry Kasparov está promocionando en 20 países de América Latina que entre las materias que deben estudiarse en el nivel básico, una de ellas se la teoría, conocimientos y práctica del deporte ciencia.
Entre esos países se encuentra México y al parecer todo indica que la idea del ajedrecista de origen ruso, puede aplicarse como parte de los programas con los que la Secretaría de Educación Pública busca mejorar la calidad educativa de la niñez mexicana.
No se si el titular de la SEP federal, Emilio Chuayffet practique o haya practicado el ajedrez, pero sí se que es uno de esos que se llaman chicos de dieces, porque a su paso por las aulas en todos los niveles educativos siempre obtuvo 10 en todas las materias, como lo hizo Ernesto Zedillo y acá en BCS, Rubén Muñoz Alvarez, a quien por cierto, su padre le inculcó el gusto por el ajedrez.
Entonces, si el señor Chuayffet fue un estudiante brillante y es un hombre con una sólida formación humanista, lo más seguro es que de su respaldo a la propuesta de Garry Kasparov para promover el ajedrez, quien dice que practicar ajedrez en las escuelas primarias con niñas y niños de 6 a 9 años, mejora dramáticamente el desempeño de los educandos.
México necesita ciudadanas y ciudadanos con más y mejores conocimientos educativos y si una de las herramientas que pueden contribuir a lograrlo es el ajedrez, pues entonces vamos todos ¡a jugar el deporte ciencia!
La lectura es vida, lo demás…es lo de menos…hzr@prodigy.net.mx


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