domingo, 9 de febrero de 2014

Temas y...¿un Congreso virtual?

No es envidia ni nada parecido, sino que así como nuestros representantes populares federales se divierten de lo lindo en eso de la celebración de sus reuniones plenarias, me gustaría que trabajaran a lo largo del año en el Congreso de la Unión.
Si usted lee las noticias con relación a lo que hicieron previo al inicio del nuevo Periodo Ordinario de Sesiones de las dos Cámaras del Congreso Federal, se sorprenderá de lo bien que la pasaron todos.
Las y los senadores del Partido Revolucionario Institucional se fueron a Mérida, Yucatán a comer panuchos, cochinita pibil y faisán. Es casi seguro que el coordinador de la bancada, Emilio Gamboa haya movido todas sus influencias para que en su tierra natal se llevara a cabo esa Reunión Plenaria, a la que asistió, según lo divulgó él mismo, el senador sudcaliforniano, Ricardo Barroso.
Las y los senadores del Partido Acción Nacional decidieron ir a comer y disfrutar de los ates de Morelia e incluso el coordinador de la bancada, José Luis Preciado Rodríguez se apuntó la vacilada de armar un tour por la llamada tierra caliente de la geografía michoacana como si esa zona no estuviera convertida en un verdadero polvorín, pero se suspendió, finalmente.
Por su parte, las y los diputados federales del Partido de la Revolución Democrática se fueron a Acapulco a conocer la tierra del cómico el Costeño y a disfrutar del clima soleado y con buena temperatura que estos días de intenso frío en otras zonas del país, prevaleció en ese famoso centro turístico de rango internacional.
Como ya ha sucedido en otras ocasiones previo al inicio de las actividades legislativas en el Congreso de la Unión, las y los legisladores federales gozaron de buena cama, buena comida y buena diversión, lo que sin duda alguna los relajará para que llegaran con mucho entusiasmo a sus curules y escaños a cumplir con el deber que la ciudadanía les otorgó en las urnas.
¿Cuánto costarán estas famosas Reuniones Plenarias?
No se sabe a ciencia cierta, pero de que las cifras alcanzan varios ceros ni quien lo dude, pues nuestros flamantes representantes populares están acostumbrados a lo bueno y sin importar lo que cueste que al fin y al cabo ellos no lo pagan de su bolsillo.
Pero incluso, no habría reproches, si las diputadas y diputados federales y las senadoras y senadores de la república, hicieran bien su trabajo y practicaran menos el llamado turismo legislativo que también representa un enorme gasto para el Congreso Federal y que en realidad en nada nos beneficia a quienes con nuestros impuestos, pagamos los sueldos y demás gastos del Poder Ejecutivo.
Según una evaluación del Poder Legislativo en varios países, el nuestro es de los que registran menos actividades a lo largo del año y si bien nuestras legisladoras y legisladores argumentan que hay ocasiones en que ni siquiera a dormir van, eso ocurre cuando se someten al Pleno iniciativas para las que no es tan fácil que se dé el consenso mayoritario sin problemas, lo cual no ocurre todos los días.
Alguien dirá que debido a que salvo los legisladores y legisladoras que viven en el DF, los demás tienen que realizar fuertes gastos en pago de hoteles, consumo en restaurantes, planchadurías, etcétera, es que reciben un súper sueldo comparado con el que recibimos la mayoría de los habitantes de este país.
Pero ahora con eso de las tecnologías tan avanzas, insisto en que podrían permanecer en sus lugares de origen desde allí, participar y votar, sin necesidad de tener que estar viajando tan frecuentemente a la capital del país.
¿Un Congreso virtual?
Podría ser una buena opción para los tiempos que hoy vivimos.
Además, de esa manera, habría un ahorro sustancial en el gasto del Poder Legislativo Federal.
¿No le parece?
La lectura es vida, lo demás…es lo de menos…hzr@prodigy.net.mx




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