martes, 1 de junio de 2010

Temas y...la comida chatarra

Todos queremos que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes.
Pero no viéndolos al través de un vidrio de aumento, como decía aquel famoso merolico de la camioneta de propaganda y que vendía diferentes cosas, entre ellas algún elíxer de la vida, como en el viejo Oeste.
“Si quiere ver a sus hijos fuertes y sanos, véalos con un vidrio de aumento que le cuesta 2 pesos”, decía el personaje aquel. Y allí iba la gente a comprarlos.
Pero nosotros no queremos verlos mediante ese objeto que aumenta las cosas sino en vivo y a todo color.
Y a veces para lograrlo, tratamos de evitar que consuman productos de los llamados chatarra.
Pero lo logramos a medias.
Porque suele suceder que a escondidas hay andan los chamacos hincándole el diente todas esas frituras y fritangas que hay en el mercado en grandes cantidades y marcas.
Se nos olvida, sin embargo, que en las escuelas a las que asisten, la venta de productos chatarra está en su mero apogeo.
Si se realizara una revisión profunda de los productos que venden en las llamadas tienditas o cooperativas escolares, encontraríamos que la mayor parte de ellos son de los llamados chatarra.
El Sudcaliforniano abordó el tema hace algunos meses.
La mayoría de los padres entrevistados en un sondeo coincidieron en que es necesario que se tenga un mayor control de las cooperativas.
Por un lado porque venden mucho producto chatarra y por el otro porque no se sabe bien a bien a dónde van a parar los fondos que se recaudan.
En algunas escuelas, las cooperativas o tienditas suelen ser el gran negocio de los directores y de algunos maestros.
Por eso no les interesa apoyar programas que vayan en sentido contrario.
En los Estados Unidos ya se ha ido prohibiendo la venta de alimentos chatarra en las instituciones educativas.
No obstante que el gobierno sabe que afecta intereses comerciales muy fuertes.
Pero primero está la salud de sus gobernados.
Lo malo es que aquí en México todos nos hacemos patos y mediante la clásica mordida, todo puede pasar.
Y luego, por flojera, muchas veces no les preparamos a nuestros hijos algo de comer para que lleven a la escuela.
“Allá que se compren unas Sabritas y asunto arreglado”, solemos decir.
Con eso nos justificamos.
Al fin y al cabo ¿qué tanto es tantito?
No se le olvide sin embargo, que se trata de nuestros hijos.
Y que por lo tanto, debemos darles una mejor atención y al mismo tiempo exigir que no se ponga en riesgo su salud.
Brindándoles una buena nutrición.
Desde luego, no hablo de platillos exóticos ni de productos de primerísima calidad.
Simple y sencillamente de lo que esté al alcance de nuestros bolsillos.
Que la comida chatarra, la consuman sólo de vez en cuando, como botana, que eso es básicamente.
Hoy, parece que la SEP sí va en serio contra la comida chatarra en las escuelas ¿Será?
La lectura es vida, lo demás...es lo de menos...hzr@prodigy.net.mx

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